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Hacia una flora mundial

Hacia una flora mundial

Para la gente, acostumbrada a verlas siempre allí, las plantas naturalizadas son nativas. De hecho, tanto si viven en la ciudad, en los suburbios o en el campo, pocas personas son capaces de mirar a su alrededor sin que su vista tropiece con plantas procedentes de lugares lejanos.
Muchas de ellas tienen un valor económico u ornamental. Elementos aparentemente tan característicos de la flora mediterránea como la aceituna, el higo, el limón o el tomate nacieron en otro lugar.

Muchas otras plantas foráneas son plagas que florecen en lugares modificados por la actividad humana.
El diente de león, el zurrón de pastor, la pamplina y la ortiga, por ejemplo, invaden prados, campos, bordes de las carreteras y zonas en construcción de América, Australia y Nueva Zelanda. Como ocurre con los animales, las plantas de Eurasia son preponderantes en la lista mundial de malas hierbas, y muchas de ellas llegan hasta los trópicos.

Otras especies foráneas mucho más perniciosas invaden agresivamente los ecosistemas nativos. La liana del caucho de Madagascar asfixia los bosques de Queensland, Australia. Pinos y acacias exóticos y otras plantas de la zona mediterránea amenazan con destruir el fynbos, la riquísima formación vegetal exclusiva de la zona de las provincias del Cabo en Sudáfrica.
La madreselva japonesa abruma a las plantas nativas de los bosques del este de América del Norte y la hiniesta escocesa causa el mismo daño en las praderas, los prados y los grandes bosques del Pacífico noroccidental.

Las regiones tropicales y subtropicales se han convertido en un crisol de plantas, hasta el punto de que una flora universal, simplificada y uniforme, amenaza con sustituir a la biodiversidad local.
Un diligente grupo de voluntarios consiguió, desherbando manualmente las tierras, recuperar algunas comunidades de plantas nativas de Islas Bermudas, totalmente invadida por plantas extrañas.
En Estados Unidos, The Everglades y otros ecosistemas del sur de Florida se han visto invadidos hasta por 400 especies de plantas exóticas. Son especialmente agresivas la casuarina o pino australiano, el pimiento de Brasil y la melaleuca o cajeput, especialmente nociva para los humedales por la velocidad con que absorbe agua a través de las raíces y la evapora a través de las hojas.



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